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PRIMAVERA MAINTENANCE Visión General
El mantenimiento es una actividad transversal y de especial importancia, con una expresión muy significativa; el presupuesto empleado en mantenimiento tiene un valor estimado entre un 8 y un 9% del PIB, sin embargo su relevancia no es del todo percibida. Su influencia en los procesos productivos es esencial y decisiva, siendo muchas veces éste el motivo por el que pierden competitividad o se vuelven obsoletos.
Su transversalidad la hace estratégica, además de su importancia directa, contribuyendo de forma determinante a:
- La racionalización del consumo de energía;
- La competitividad de las empresas;
- La fijación del conocimiento.
El Mantenimiento es multidisciplinar y abarca tecnologías diversas, vitales para garantizar el soporte de otras emergentes, que materializa una oportunidad para retener el Know-how. El Mantenimiento y sus Exigencias Habitualmente el mantenimiento tiene cinco vertientes, unidas a la organización y a los sistemas de información, que se traducen en el mismo número de actividades programadas en tiempos diferentes y que en general tienen como punto en común el hecho de no estar concebidas en un tiempo concreto.
Las cinco vertientes son:
- La ejecución del mantenimiento, es decir, los equipos operacionales encargados de ejecutarlas;
- El plan de mantenimiento, lista estructurada de tareas de mantenimiento;
- El sistema de información para soporte de la actividad de mantenimiento;
- Los mecanismos de control de la acción y su traducción en indicadores;
- Los medios de control de parámetros asociados a la degradación de los activos (control de condición).
El plan y la ejecución del mantenimiento se vuelven, en general, imprescindibles en la fase de ejecución, es decir, en la fase de la interfaz entre quien ha montado los equipamientos y quien los ha de mantener.
El sistema de información y los medios de control son imprescindibles tras el inicio de las intervenciones de mantenimiento, cuando se impone que haya una lógica organizativa que discipline los medios y racionalice la actividad. Los mecanismos de cuantificación y control poseen gran importancia para poder cuantificar la acción y permitir el uso de la información.
Si estas vertientes y sus correspondientes servicios/productos fueran cuantificados de forma anticipada antes de llegar a ser apremiantes, se obtendrían ganancias muy notables.
El Mantenimiento y las Tecnologías de la Información La capacidad de concebir una estrategia de mantenimiento o de llevar a cabo su readecuación implica, por un lado, el conocimiento simultáneo de las soluciones constructivas y de los procesos donde son utilizadas y, por otro lado, la existencia de información que permita poner en una ecuación el desarrollo real de cara a lo pretendido. El mantenimiento, si se pone en una ecuación de forma adecuada, permite no perder contacto con las capacidades de proyecto y de explotación y potencia unos ahorros muy significativos que aumentan si la intervención es iniciada en la fase de arranque, antes de la construcción, con el fin de permitir que se compruebe la capacidad de alcanzar los resultados operacionales pretendidos (por ejemplo: disponibilidad, fiabilidad, etc.) pero su realización es algo compleja por la multidisciplinaridad que implica. Para responder a estas necesidades y garantizar una información fiable, hay que dominar los procesos y los medios, además de poseer gran conocimiento que permita emplearla de una forma adecuada.
La materialización de los procesos de recogida y análisis de información, aunque no sea una tarea fácil, simple o barata, se ejecuta en contratos con una duración mínima, es decir, no inferior a tres años; no obstante, la capacidad de tratar la información de una forma crítica requiere acumular medios y conocimientos que, en general, no están al alcance de la mayor parte de las empresas que actúan en el mercado del mantenimiento.
Es justamente esta capacidad la que puede potenciar la reducción de los costes o el aumento del rendimiento en el mantenimiento, permitiendo evoluciones puntuales, la reducción de los puntos débiles o una evolución continua, adaptando los planes y los medios del mantenimiento de acuerdo con la disponibilidad pretendida o el coste del ciclo de vida definido. Modus Faciendi Una vez definido el proyecto de una instalación, y teniendo en cuenta la disponibilidad pretendida, se debe definir el modelo de mantenimiento a implementar según un enfoque que cuantifique las necesidades financieras de inversión y mantenimiento, a lo largo del tiempo, es decir, el coste del ciclo de vida, con el fin de trazar la mejor forma de efectuar el mantenimiento. Partiendo de la perspectiva de la exploración, se distinguen las áreas funcionales según su importancia, definiéndose para cada una de ellas la disponibilidad más adecuada para optimizar el negocio en función del nivel crítico de cada área funcional. Esto es calculado teniendo en cuenta la frecuencia de uso pretendida y de la severidad de un fallo potencial.
A cada área funcional le será asociado, entonces, un nivel de servicio pretendido. De esta aproximación sale la definición de la estrategia de sustitución y de la política de mantenimiento para los activos. Hay que definir qué tipo de mantenimiento es adecuado (correctivo, preventivo, predecible), es decir, definir el modelo de mantenimiento.
En base al modelo de mantenimiento seleccionado, se definirán los planes de mantenimiento adecuados a las necesidades operacionales y se efectuarán las previsiones de los volúmenes de costes implicados. Realizando esta aproximación se caracterizan los costes de mantenimiento y los de ciclo de vida específicos.
El Sistema de Información como Soporte de las Opciones de Gestión La aproximación definida debe estar soportada por un sistema de información que incluye dos vertientes: la solución de software y las metodologías organizativas que el sistema apoya y soporta. Es necesario que la solución soporte, en la fase de conceptualización, la configuración de las instalaciones y equipamientos. Se entiende como configuración, la disposición y combinación de los componentes de un activo, que permiten cumplir las especificaciones operacionales pretendidas para dicho activo. Esta configuración lleva asociada un conjunto de documentación (diseños, especificaciones, manuales de utilización, etc.) que caracteriza al activo en todas las fases de su vida.
Es necesario que la solución soporte, no sólo la configuración como la Gestión del Mantenimiento, debiendo por ello soportar los planes de mantenimiento, inspección, lubricación, prueba, etc., sino también, todo el report asociado. Por eso debe centralizar la gestión de las intervenciones, integrar la información técnica y articular con la gestión de materiales de almacén con el fin de apurar los costes con las intervenciones, ya sean de tipo correctivo, preventivo u otro.
Esto debe poner de manifiesto las Intervenciones de Mantenimiento realizadas sobre los equipamientos, con el fin de dar respuesta a las exigencias en términos de Calidad, y poseer información que permita mejorar el rendimiento global de la instalación.
Bajo esta perspectiva, es preciso definir la forma de identificación, estructuración y descomposición arborescente de los activos, los flujos de información, los datos generados y su tratamiento, así como los indicadores y la forma en la que son generados.
Paralelamente, es necesario definir cómo la organización opera de forma interactiva con la solución PRIMAVERA Maintenance, realizando la configuración correspondiente. Esta aproximación, no sólo permite la implementación de una metodología eficaz para un correcto mantenimiento, sino que soporta las opciones contractuales externas del mantenimiento u outsourcing, refiriendo las metodologías y la información necesaria para gestionar el “negocio” del Mantenimiento, tanto a nivel operacional como, principalmente, estratégico.
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